Barranco Sa Fosca — Mallorca

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Fue contigo, Juanjo. Fuiste tú, amigo. ¿Quién, si no, mejor? Compañero de esfuerzos y experiencias en glaciares, barrancos, fondos marinos y un sinfín de lugares inolvidables. Sigues latiendo conmigo…

“¿Saltamos, entonces?” Aún recuerdo que fue un día intenso, como tu sonrisa y tus ojos del color del cielo. Sa Fosca era -y seguirá siendo- una de las más bellas, angostas y exigentes gargantas de Europa. Lo mejor para mí, sin duda alguna, esa hora con frontal, entre los mínimos y casi imposibles pasos de roca, si bien es bien conocida por la fama de su gran belleza, altísimas paredes, profundas y coloridas pozas y, sobre todo ello, sus impresionantes claroscuros, que nos sumergen en un escenario fascinante en mitad de una penumbra completa donde el tiempo no cuenta… Según algunos expertos, como tú, es el torrente por excelencia, dadas sus formaciones, dimensiones, orografía, desniveles y dificultad.

Fascinante, como tú… Impresionante, como lo compartido contigo. Excelente, como tu esencia. Por aquí te seguiremos añorando, sin duda. Volveremos a vernos, compañero.

[gracias a Raúl por la fotografía :)]

Ruta del Aar en bicicleta

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Aunque Fernando Fernán Gómez dijera en su obra de teatro -luego llevada al cine (1984)- que “las bicicletas eran para el verano” (…), creo que no hay época del año que impida realmente a un amante de la naturaleza y de las dos ruedas aventurarse por esos andurriales, aunque sea evidente que determinados lugares en condiciones climatológicas adversas no son factibles ni todo el año ni para cualquiera.😮

Y allá que por eso mismo me fui recién entrado el otoño a hacer en bici la ruta del Aar, el principal río del territorio suizo, el cual nace en los Alpes Berneses para, tras un vertiginoso descenso de 1.565 metros, “morir” plácidamente en su desembocadura en el Rhin, cerca de la ciudad alemana de Waldshut. En su recorrido de 291 kilómetros atraviesa pueblecitos y parajes de gran encanto y valor paisajístico, además de ciudades medievales tales como Thun o Solothurn, llegando también a Berna.

La ruta en sí discurre a lo largo de 226 km, siempre en territorio suizo, disponiendo de buenos carriles bici, con ciertas zonas aisladas y otros tramos de ciudad. Si acompaña el buen tiempo es ideal para así poder montar “el campamento”, si bien, en caso de adversidad o por simple comodidad, siempre podremos hospedarnos en alguno de los alojamientos que jalonan la ruta, aunque no todos estén abiertos en cualquier época del año.

Esa mezcla de naturaleza virgen, arquitectura medieval, gastronomía regional y el alejamiento del bullicio, tan propio de los tiempos modernos, hicieron que disfrutase plenamente del pedaleo durante esta ruta de agreste aventura repleta de momentos inolvidables. ¡Qué ganitas de volver a compartir con mi bici (Casiopea) algún otro periplo!…Let’s go! :d

 

Preikestolen: el fascinante Púlpito noruego

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Se trata de una formación rocosa poligonal de unos 25×25 metros, la cual se asemeja a un púlpito -de ahí su nombre- al quedar suspendida a 604 metros sobre el nivel del mar, dominando así el fiordo Lysefjord.  Famoso por doquier, se halla ubicado en la zona de Ryfylke, tratándose el entorno de Lysefjord -en mi opinión- del punto más bello de la misma, el cual nos regala unos paisajes extraordinariamente espectaculares. En Ryfylke, la naturaleza es la propia y principal atracción. Puedes escalar formaciones rocosas, ir de excursión por sus bonitos y extensos páramos, deambular en bicicleta por sus islas, nadar o hacer kayaking en sus fiordos o, simplemente, deleitarte con sus impresionantes panorámicas desde cualquier punto o incluso en travesía de crucero por el Lysefjord. What else?🙂

La visita es, generalmente, iniciada en Stavanger (la visita a esta antigua y bonita localidad portuaria está muy recomendada), desde donde se sigue la E39 en dirección sur para, a continuación (y tras haber realizado previamente un corto trayecto en ferry) tomar el desvío de la carretera 13 hacia Oanes; 20 minutos más tarde sobre el asfalto y tomaremos, por fin, el desvío hacia Preikestolen.

Noruega lo oferta como uno de sus atractivos estrella, el cual recibe más de 200.000 visitantes al año. Entre ida y vuelta rondan las 5 horas a ritmo tranquilito, siendo “apta para todos los públicos”. No obstante, muchos turistas incautos van hasta allí en crucero y equipados con el atuendo ideal para bailar salsa en la disco del barco, pero no para una ruta de ascenso que, aunque se trata de un paseo fácil, transita por un puro terreno rocoso, máxime entre las frecuentes tormentas que azotan la zona y que pueden convertir el pequeño trek en una pista de patinaje.

En cualquier caso, para ser sincera, el verano es un poco rollo para ir al Púlpito. Debe de ser muy -pero que muy…- diferente aventurarse en la zona fuera de temporada estival, hacer vivac allí y aguardar el amanecer con el trípode y la cámara listos. Los meses de julio y agosto, la gente llega allí en manada, y nunca mejor dicho porque algunos parecen sacados de las cavernas según el comportamiento que exhiben durante el trekking, sobre todo los días de mala meteo, donde se imponen las carreras y los gritos (¡y codazos!) a lo “¡corre, corre, Mari Puri, que nos empapamos…!” Es la diferencia entre “naturaleza en estado salvaje” y “salvajes en la naturaleza”…😮

Evidentemente la zona del Púlpito es uno de los rincones más bellos y singulares de la agreste Noruega, aunque mejor disfrutarlo en épocas más solitarias accediendo desde sendas recónditas.😉

El Kilimanjaro: aventura en el techo de África

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La ascensión al pico más alto del continente africano -y por tanto una de las 7 famosas cumbres- fue una aventura repleta de magia.  Tras casi 30 horas de viaje llegamos a Arusha donde haríamos noche para descansar antes de tomar los 4×4 rumbo con a  la aventura. El monte Kilimanjaro es un volcán de triple cumbre. Cuenta con tres cráteres, Kibo (5.895 m) -el punto más alto- es un enorme cráter de más 2 km de circunferencia :o…Mawenzi (5.149 m) es la tercera cumbre más alta de África y Shira (3.962 m) que es el más antiguo de los tres y en consecuencia el más desgastado.

Para alcanzar la cumbre nosotros realizamos la ruta Lemosho, seleccionada entre otras por la variedad y espectacularidad de sus paisajes, flora y fauna. Si bien es la más larga de todas, también es la más tranquila, discurriendo -en parte por bosques primigenios, como los de la meseta alpina de Shira- por el Barranco Valley hasta el Lava Tower. El recorrido es uno de los más largos y tranquilos para ascender el Kilimanjaro y esto se nota desde la primera jornada.

La ruta se inicia en Londorossi Gate (2.100 m) y las etapas de Shira I Camp (3.505 m), Shira II Camp (3.810 m) hasta Lava Tower (4.630 m) fueron días de una inmensa sensación de exploración y soledad. Es a partir de Lava Tower donde, al coincidir con otras rutas, el ambiente cambia y los campamentos se encuentran más masificados. La buena logística de nuestro equipo tanzano, una alimentación correcta, un descanso adecuado y el ritmo de vida pole pole (en swahili “descanso”) del lugar harían de estas etapas un bonito periplo apto para todos los niveles de exigencia.

Sin embargo, no os confiéis. Ascender a un pico de casi 6.000 m sin uso de cuerdas ni crampones, si bien fue asequible, se trata de una pequeña “hazaña” que cobra peaje a algunos, sobre todo por la componente del mal de altura. Así, el día de cumbre se puede hacer largo no sólo por la hora de partida (1:00am máximo), sino por todo el desnivel acumulado en la bajada. Vimos a gente que afrontó el reto con un máximo de 3-4 días corriendo el riesgo de un posible mal de altura. Sin ir más lejos, una chica, llegando cumbre, estaba totalmente mareada caminando apoyada en dos sherpas. Seamos conscientes del disfrute pero también de los riesgos.

En cualquier paso El Parque Nacional del Kilimanjaro os brindará un cúmulo de inolvidables experiencias, sensaciones, desafíos, anécdotas, estampas (como el fantástico bosque de niebla), muchos momentos mágicos y algo siempre nuevo que aprender del contacto con viajeros de otros países y, sobre todo, con su ancestral cultura.

Se necesita mucho más que un post para contar menos de la mitad de lo vivido. Pole pole la vida pasa y solo quedan los recuerdos. Sigamos contando los segundos porque no existe mejor aventura que la vida en sí…

 

La tribu masái

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En el transcurso de nuestro safari por Tanzania, la visita a un poblado masái fue una experiencia repleta de sensaciones que hacían volar nuestros sentidos en un intento de mezclarnos con ellos aunque sólo fuera por unos momentos sin importar las respuestas.
Se les podría catalogar como los pintorescos, bellos y esbeltos “supervivientes de un tiempo remoto”, con una peculiar cultura propia que viven el cerca del millón de habitantes de esta etnia diseminados en territorios de las llanuras del Gran Valle del Rift (Tanzania, Kenia). Hablan el ol maa, si bien las nuevas generaciones se desenvuelven con soltura en suajili e inglés, siendo los que dominan esta última los que te explican los detalles de su vida cotidiana. Además, la mayoría de ellos profesan la tradicional religión animista en torno a espíritus y creencias místicas, si bien otros -los menos- también practican el cristianismo. Los masái son, por lo general, polígamos.
Esencialmente, su vida poco ha variado de la que sus antepasados llevaron hace siglos, sin importarles demasiado el correr de los tiempos. El ganado provee…son hoy pastores nómadas cuya vida, costumbres, economía, folklore y, en general, cultura tradicional, gira en torno al cuidado y explotación de una cabaña ganadera de vacas (que son sagradas), cabras y ovejas. Así, recorren diariamente largas distancias en busca de pastos y agua para éstas, las cuales suelen mezclarse con ñúes, cebras, jirafas y otros herbívoros en su deambular por las llanuras de la sabana. De hecho, el celo por proteger su ganado ha hecho que sean uno de los responsables directos del descenso y puesta en peligro de la población de leones -y otros depredadores- en determinados territorios.
Antiguamente los masái fueron considerados de los guerreros más temibles del continente africano dado su arrojo y bravura, cuya agresividad llegó a aterrorizar a otros pueblos vecinos. En su cultura -llena de celebraciones y danzas- esto aún se observa en los rituales de paso de la infancia a la condición de guerrero y a la edad adulta. Ellos, no obstante la llegada de nuevos tiempos, continúan viviendo con intensidad el momento presente, representando el cautiverio (la prisión, por ejemplo) una sentencia de muerte rápida y segura.
En la actualidad, el turismo representa una fuente de ingresos de suma importancia para su economía, hecho que, lamentablemente, ha trastocado y desvirtuado su modo tradicional de vida en muchas comunidades. En mi opinión, aunque su cultura esté en retroceso ante los tiempos modernos, aún rebosan vida, autenticidad, dureza y sociabilidad dentro de la dureza que la convivencia en un entorno hostil les impone.

Naturaleza colosal: el Perito Moreno

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¿Será o no casualidad que el Perito Moreno alardea de ser el glaciar más conocido e imponente del Parque Nacional Los Glaciares?  Como ya sabemos, las casualidades no existen y su fama es merecida desde antaño, presumiendo de una posición gloriosa en los Andes Australes -del territorio argentino- y ubicado en el extremo sur, frente a la Península de Magallanes, a 78km de El Calafate. En nuestro periplo por Chile y Argentina decidimos dedicar tres noches a, El Calafate, dándonos margen a disfrutar de la zona y relajarnos tras la ruta por Torres del Paine. La localidad ofrece infinidad de alojamientos, visitas guiadas en la zona (resaltando la visita al Perito Moreno) además de rimbombantes tiendas y restaurantes invitándote a deleite de todo lo que la zona ofrece.

El Perito Moreno muestra un sorprendente y curioso fenómeno, en el que su gran masa de hielo avanza continuamente, provocando la acumulación, ruptura y desprendimiento de gigantescos bloques de hielo en su frente de 5 km de ancho, situado sobre el Canal de los Témpanos; allí es donde navegan los numerosos fragmentos de hielo del glaciar e innumerables embarcaciones turísticas te acercan a los hielos que pronto se derrumbarán. Con una superficie de 257 km2 logró cruzar, con su colosal avance, dicho canal en el año 1947 convirtiéndose en un gigantesco dique y cortando el drenaje natural de toda la parte sur del lago, el Brazo Rico. El frente del glaciar sobrepasa los 60 m sobre el agua en su altura máxima, de donde caen continuamente trozos de diversos tamaños, produciendo una estridencia comparable al sonido del trueno.

Realizar un circuito que englobe lo mejor de cada país es, innegablemente, una ardua tarea y más si hablamos de la descomunal Argentina. El hecho de visitar pausadamente Buenos Aires supone un tiempo más que evidente para una correcta planificación del viaje.  Sus 203 km2 junto a más de 3  millones de habitantes nos ponen en aviso. Pero, ¿y si bailamos un tango en la calle Florida? ¿o acaso vos querés boludear?😉 ¡qué quilombo!😀

 

 

El Castillo del Conde Drácula – Transilvania

Bran Castle - Brasov, Romania

Uno de los lugares en los que merece la idea de compartir viaje es la agreste y sugestiva Transilvania, considerada la provincia más romántica de Rumania. A menudo está asociada a los vampiros gracias a la novela de Bram Stoker en su Drácul (1897), inspirada en la historia de los muy crueles y sanguinarios príncipe Vlad III Draculea, apodado Tepes (El Empalador, s. XVI), y Erzsébet Báthory, La Condesa Sangrienta (s. XVI-XVII), la verdadera vampira histórica. Hoy en día puede visitarse como reclamo turístico la preciosa -pero sólo supuesta- fortaleza del noble rumano (castillo de Bran) en la actual localidad de Brasov.

Nuestro vuelo, con destino a Bucarest duró tres horas cuarenta y cinco minutos y una vez allí nos desplazamos directamente hacia Brasov -el gran destino turístico de Rumanía- situado en pleno corazón de Los Cárpatos, cuya orografía concentra multitud de recursos de aguas termales y frondosos bosques que sirven de hogar a bastantes poblaciones de oso pardo, lobo europeo, gamuzas, zorros y linces.

Bran Castle, fue construido en 1382 para defender la zona de la amenaza turca. Siglos después, se convirtió en la residencia real de los reyes de Rumanía. Hoy es un museo abierto al público que contiene muebles, pinturas y recuerdos de su época como residencia real. Es inevitable que, en ciertos momentos, sientas una curiosa palpitación difícil de definir…será la energía que esconde cada rincón del castillo… :)….Tened en cuenta esto y no alejaros demasiado, no sea que os halléis en mitad de la noche por el Desfiladero del Borgo acompañados de la luna y de los lobos, y podáis comprobar hasta qué punto la novela del irlandés era realidad o ficción… Y, sobre todo, según cuentan los lugareños, jamás subáis a ningún carruaje negro al que amablemente os invite algún personaje misterioso camino de vuelta a Brasov…😉

Călătorie plăcută !